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Intolerancia a la Lactosa

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

  • Es una intolerancia alimentaria de base no inmunológica cuyo mecanismo de aparición es la deficiencia de la enzima intestinal encargada de descomponer la lactosa en azúcares básicos, glucosa y galactosa, para su absorción en el intestino delgado. 
  • La persistencia de la lactosa en el intestino delgado hace que llegue al colon, o intestino grueso, donde favorece la diarrea por su atracción de agua, capacidad osmótica, y por su fermentación bacteriana, induciendo además flatulencia y distensión abdominal.

 

¿Es un problema infrecuente?

No. En población de raza blanca en Europa y América del Norte hasta el 20% de la población va a tener una malabsorción de lactosa de mayor o menor intensidad

El porcentaje aumenta según aumenta la edad de las personas que se investiguen, en cuanto hay una pérdida progresiva de lactasa con el envejecimiento. Una “alactasia primaria” es muy rara y sería diagnosticada de forma muy precoz en la vida.

La repercusión clínica o percepción del problema como significativo por cada persona es diferente. Esto se debe tanto por el grado de déficit así como por la sensibilidad individual a los efectos derivados de su ingesta.

También se debe tener en cuenta que tras una gastroenteritis infecciosa, o en pacientes con enfermedad celiaca no tratada o con una enfermedad de Crohn no controlada, existe un daño de la mucosa intestinal, y de forma transitoria se producirá una intolerancia a la lactosa que será reversible una vez tratada la enfermedad de base.

 

¿Cómo se diagnóstica? 

El diagnóstico es fundamentalmente clínico, observando una relación temporal de los síntomas con la ingesta de productos lácteos frescos o derivados, y mejoría clínica con su retirada de la dieta. 

Existen diferentes tests de laboratorio para confirmar su diagnóstico siendo los más utilizados los test de hidrógeno espirado.

 

Recomendaciones

  • Primero, es la retirada, o evitar la ingesta, de alimentos que contengan lactosa. Hay que tener en cuenta que en general pequeñas cantidades, como la leche añadida a un café o como excipiente de un medicamento, debieran ser bien tolerados por la mínima cantidad que aportan, y además en pacientes que malabsorben la lactosa se produce una progresiva adaptación de su flora intestinal que aumenta la tolerancia a estas cantidades referidas.
  • Segundo, cuando no se puede saber si el producto lleva lactosa o se va a ingerir algún producto ya conocido, se puede tomar lactasa, la enzima intestinal, en preparados farmacéuticos, para mejorar la tolerancia al alimento en cuestión.

En general se deben evitar:

  • Leche de vaca: La leche entera tiene menos lactosa que la semidesnatada o desnatada. Las presentaciones de leche en polvo o batidos lácteos también se deben evitar.
  • Derivados de la leche no fermentados: Cremas, helados, mascarpone, nata, quesos frescos y con bajo grado de curación…

Se debe tener precaución con: (Producirán en general síntomas en pacientes con un grado de intolerancia elevado).

  • Bollería, bizcochos, galletas y pasteles.
  • Alimentos precocinados y muchos productos manufacturados (congelados, conservas, embutidos...) puedan tener derivados lácteos (suero, lactitol…) como conservantes.
  • Yogures de sabores (es preferible naturales en los que no se añade lactosa tras la fermentación), productos lácteos con probióticos, mantequilla o margarina, requesón y quesos secos o tipo cheddar o emmental.

Por último, cuando no se pueden tomar alimentos lácteos se recomienda la toma de otros alimentos ricos en calcio como fuente alternativa, como verduras de hoja verde (acelgas, judías, brócoli...), pescado azul (sardinas, salmón...) y moluscos.