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Enfermedad Hepática por Depósito de Grasa

Se conoce como esteatosis hepática no alcohólica al síndrome anatomo-clínico caracterizado por lesiones histológicas, del tejido hepático, compatibles con una hepatitis alcohólica en pacientes que no consumen etanol en rango de riesgo y que presentan en general unas características clínicas comunes, como la mayor prevalencia en el sexo femenino, obesidad y diabetes. Su denominación como Enfermedad hepática por depósito de grasa (no alcohólica) (EHDG) es la más adecuada para el espectro de la enfermedad.

 

Epidemología

EHDG es un problema médico en aumento en el mundo occidental y su verdadera prevalencia todavía no está bien establecida, la cual se estima entre el 10 y el 24%.  Esta elevada prevalencia estimada y su posible evolución a cirrosis hepática marcan la importancia de la EHDG en la actualidad como una de las causas de enfermedad hepática más importante.

Existen múltiples causas que producen el acúmulo de grasa en el hígado. Se diferencia lo que se denominaría primaria de la secundaria provocada por diversos agentes, fármacos, cirugías y otras enfermedades. La EHDG primaria presenta unas características epidemiológicas típicas como son la detección entre la cuarta y sexta décadas de la vida, mayor frecuencia en el sexo femenino y principalmente su asociación a factores metabólicos que componen el síndrome metabólico y que son marcadores de riesgo cardiovascular como la obesidad en el 40 al 100%, la diabetes mellitus tipo 2 en el 20 al 75% y trastornos lipídicos como la hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia o ambos en el 20 al 81%, de los pacientes diagnosticados. 

Aún con todo esto, la prevalencia calculada puede infraestimar la verdadera, dado que muchos pacientes afectados no son obesos ni diabéticos, el aumento de su incidencia en niños y adolescentes y que entre el 50 y el 100% de los pacientes están asintomáticos y su detección suele ser incidental por transaminasas elevadas en un análisis o alteración típica en la ecografia abdominal, ambos realizados por otros motivos.

 

Lesión histológica, estadios de la enfermedad y pronóstico

El hallazgo fundamental a nivel histológico es la esteatosis hepática, que podrá, o no, estar acompañada de otras lesiones morfológicas que se relacionan con la historia natural y pronóstico de la enfermedad. 

  • Esteatosis: Es la única lesión histopatológica común a todos los pacientes con EHDG. Si no se acompaña de inflamación se denominan simple y no suele progresar a estadios más avanzados de la enfermedad.
  • Esteatohepatitis: Definida por la presencia de Inflamación y alteraciones hepatocelulares no grasas que se asocian a progresión de la lesión hepática y de la enfermedad, con la aparición de fibrosis, cicatrices en el tejido hepático, y que finalmente desembocarían en el estadio final que es la cirrosis hepática.
  • Cirrosis hepática: Cuando la evolución de los estadios previos llega a distorsionar la arquitectura del órgano, se produce el estadio final de toda enfermedad hepática crónica, que inicialmente mantiene una función hepática conservada, cirrosis compensada, pero que en evolución puede desarrollar las complicaciones derivadas de la insuficiencia del órgano o por las alteraciones vasculares derivadas (hipertensión portal), por tanto una cirrosis descompensada.

 

Diagnóstico

Lo habitual es su diagnóstico en el seno de alteraciones del perfil hepático en la analítica, y una vez descartados otras causas de enfermedad hepática así como un consumo de etanol significativo y que en la ecografía abdominal se detecta una aumento del brillo del hígado típico del depósito hepático. 

Para su confirmación se requiere de una biopsia hepática, si bien no es imprescindible su realización y salvo en situaciones de descartar presencia de lesiones avanzadas o esteatohepatitis no se realiza, pues no va a modificar la pauta de tratamiento. Se va haciendo más habitual, y existe mucha investigación, en desarrollar marcadores no invasivos de la presencia de esteatohepatitis, y por tanto de enfermedad potencialmente progresiva, y/o pacientes con lesión de fibrosis avanzada sin llegar a tener que realizar una biopsia hepática.

 

Tratamiento

El tratamiento se basa en el correcto tratamiento de las otras alteraciones metabólicas y su riesgo cardiovascular, y la aplicación de tratamientos específicos a nivel hepático.

Manejo de las condiciones asociadas

En pacientes con hipertensión arterial, diabetes mellitus o hiperlipidemia, se recomienda un adecuado control metabólico. El paso inicial e imprescindible es un cambio dietético hacia una dieta sana y equilibrada, con la realización de ejericicio físico habitual, de forma que se busca eliminar el sobrepeso y un mejor control metabólico de las enfermedades previamente referidas. Posteriormente o a su vez se deberán establecer las medidas farmacológicas necesarias para estos trastornos.

Tratamiento farmacológico específico

No existen terapias reconocidas en las guías clínicas para su uso en práctica clínica con peso científico sólido. Si bien recientemente se ha comercializado un tratamiento basado en silimarina (derivado del cardo mariano) junto con vitamina E (antioxidante con efectos beneficiosos probados) que es una terapia con datos beneficiosos en esta enfermedad, y que es el único tratamiento comercializado en España con esta indicación.

Finalmente, como en toda enfermedad hepática evolucionada, el trasplante hepático sería el tratamiento ideal para los pacientes con cirrosis descompensada que no tengan contraindicaciones para el mismo.