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Hepatitis Autoinmune

La hepatitis autoinmune (HAI) es una enfermedad inflamatoria crónica del hígado, de etiología desconocida, cuya patogenia se atribuye a una reacción del propio sistema inmune frente a proteínas de las células hepáticas. Afecta a ambos sexos, y a todas las edades, pero es más prevalente en la mujer. Existe una agrupación familiar, con una base inmunogenética hereditaria, como en muchas otras enfermedades denominadas autoinmunes dado que no es infrecuente que se asocien en un mismo paciente. 

La HAI es una hepatopatía potencialmente grave, pudiendo evolucionar a insuficiencia hepática y cirrosis en los casos no tratados. 

 

Clínica

La HAI se puede manifestar de diversas maneras, desde una hepatopatía crónica hasta como un episodio de hepatitis aguda. Suele ocurrir que los pacientes estén asintomáticos hasta fases muy avanzadas de la enfermedad, descubriéndose ésta de forma casual tras un estudio analítico rutinario. Como datos de laboratorio destaca la presencia de hipertransaminasemia, y que en muchas ocasiones es el motivo del estudio que lleva a su diagnóstico. 

 

Diagnóstico

El diagnóstico de HAI requiere la determinación de los niveles séricos de transaminasas y de inmunoglobulinas, la detección de autoanticuerpos tipo ANA y/o SMA, o, anti-LKM-1, junto con la realización de una biopsia hepática en la que se demuestre una alteración del parénquima hepático compatible desde el punto de vista histológico. Así mismo se deberán descartar otras causas de enfermedad hepática.

 

Tratamiento

Todo paciente con el diagnóstico de una HAI debe ser seguido y tratado por especialistas en Aparato Digestivo.  

El tratamiento en fase aguda se basa en dos fármacos: Esteroides y Azatioprina. El tratamiento inicial puede ser con esteroides en monoterapia o la combinación de ambos con menor dosis de esteroides. Se irán reduciendo las dosis de esteroides de forma progresiva, siempre que no existan criterios analíticos y clínicos de reactivación de la enfermedad, y se introducirá la Azatioprina de cara al tratamiento de mantenimiento. 

El tratamiento de mantenimiento se basa en dar al paciente la mínima dosis eficaz de esteroides o incluso suspenderlos, aunque existe un riesgo elevado de reactivación, por lo que se recomienda asociar el tratamiento con Azatioprina, para alcanzar este objetivo. 

Entre los esteroides disponemos de los clásicos como la prednisona o nuevos esteroides como la budesonida con menor tasa de efectos secundarios a nivel sistémico.

El trasplante hepático debe ser tenido en cuenta en los pacientes en fase de cirrosis descompensada.