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Hepatopatía Alcohólica

El alcohol es una de las causas más frecuentes de cirrosis hepática en Europa y Norteamérica. El abuso crónico de alcohol se asocia también a otras enfermedades orgánicas, trastornos psicológicos y sociales.

Se ha intentado establecer un nivel de consumo de riesgo de alcohol para el desarrollo de un problema hepático, pero éste es un parámetro difícil de calcular, ya que no sólo influye la cantidad de etanol ingerido, sino también la duración del hábito, el sexo del sujeto, su peso y la coexistencia de otras enfermedades hepáticas. Se considera que un consumo de más de 60 gr de etanol en varones y de 40 gr en mujeres es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad hepática. Si bien algunos autores rebajan esta cantidad a 40 gr para los varones y 20 gr para las mujeres. De cara a calcular el consumo de alcohol si se consume un botellín de cerveza de 20 cl (200 ml) con una concentración de alcohol del 5%, corrigiendo por la densidad del alcohol del 0,8, se habrían tomado 8 gramos de alcohol.

 

Manifestaciones Clínicas y Pronóstico

La enfermedad hepática por alcohol se asocia con la aparición de distintas lesiones en el hígado que se pueden dar de forma aislada aunque con frecuencia coexisten. Estas lesiones son la esteatosis, la hepatitis aguda alcohólica y la cirrosis.

  1. Esteatosis hepática: El hígado por el consumo de alcohol presenta un acúmulo graso en las células hepáticas. Esta alteración presente en casi la totalidad de pacientes con una ingesta de alcohol mayor de 80g de etanol al día. La mayoría se encuentran asintomáticos, aunque algunos sujetos presentan molestias inespecíficas en hipocondrio derecho. Esta lesión es reversible en semanas si cesa el consumo de alcohol. Si el hábito etílico persiste, la lesión histológica puede progresar en un 10-20% de los casos a grados variables de fibrosis y cirrosis.
  2. Hepatitis alcohólica aguda: Aparece en alcohólicos crónicos durante un periodo de intensificación de la ingesta etílica. En ocasiones cursa de forma asintomática, aunque lo más habitual es que produzca síntomas como astenia, anorexia, náuseas, vómitos, ictericia, fiebre y dolor en hipocondrio derecho de intensidad variable. Su pronóstico depende de la gravedad de la afectación inflamatoria y del grado de fibrosis hepática de base. Un 15% de los pacientes con hepatitis alcohólica aguda desarrollan un cuadro grave con una mortalidad del 35 al 50%.
  3. Cirrosis: Sus síntomas son similares a los de la cirrosis hepática secundaria a otras etiologías. Los pacientes con cirrosis compensada pueden permanecer asintomáticos. Aquellos con enfermedad descompensada presentan síntomas relacionados con la hipertensión portal y deterioro progresivo de la función hepática con encefalopatía, colestasis progresiva, coagulopatía e hipoalbuminemia. El pronóstico está determinado por el grado de función hepática, la presencia de varices esófago-gástricas y la abstinencia etílica.

 

Tratamiento

El tratamiento de la hepatopatía alcohólica es la ABSTINENCIA ABSOLUTA DE LA INGESTA DE ETANOL en todos sus estadios y debiera realizarse de una forma integral. Lo ideal seria disponer de un equipo multidisciplinar que incluyera tanto a hepatólogos y médicos de atención primaria para el control de la enfermedad hepática, como a psicólogos y psiquiatras para control de abstinencia etílica y asistentes sociales para resolver los posibles problemas sociales-familiares que se deriven. Generalmente también existen alteraciones nutricionales asociadas al consumo de alcohol que deben ser corregidas.

El paciente con cirrosis hepática etílica también requiere seguimiento y tratamiento de las posibles complicaciones de la cirrosis, para lo cual deberá ser remitido al especialista del aparato digestivo, para su seguimiento.

El tratamiento de la hepatitis alcohólica aguda, y en especial de las formas graves, requiere de su valoración a nivel hospitalario.

Finalmente, como última opción en pacientes con enfermedad terminal se encuentra el trasplante hepático. Se considera necesario un periodo de 6 meses de abstinencia antes de incluir al paciente en lista de espera como parámetro garantía de adherencia terapéutica frente a la recidiva alcohólica post-trasplante y también porque puede ocurrir una importante mejoría de la función hepática, con la abstinencia etílica, que evite la necesidad de este tratamiento.