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Alberdi Aparato Digestivo

¿Y si llevas meses tratando una enfermedad que en realidad no tienes?

Colon irritable o SIBO: cómo diferenciarlos y por qué un buen diagnóstico es la clave

Colon irritable o SIBO: cómo diferenciarlos y por qué un buen diagnóstico es la clave

¿Y si llevas meses tratando una enfermedad que en realidad no tienes?

Dolor abdominal.

Hinchazón después de comer.

Gases.

Cambios en las deposiciones.

La sensación de que cualquier alimento sienta mal.

Muchas personas llegan a la consulta después de haber leído decenas de artículos, visto vídeos en redes sociales o probado distintas dietas porque creen tener un problema concreto.

Algunos están convencidos de que padecen SIBO.

Otros llevan años diciendo que tienen colon irritable.

Y, sin embargo, cuando se estudia cada caso con detalle, la respuesta no siempre es la que esperaban.

Porque dos personas pueden tener exactamente los mismos síntomas y necesitar tratamientos completamente diferentes.

Ahí reside la importancia del diagnóstico.

El problema no son los síntomas. El problema es que pueden significar muchas cosas.

Una de las mayores dificultades en Aparato Digestivo es que muchas enfermedades comparten manifestaciones muy parecidas.

La hinchazón abdominal, el dolor o los cambios en el ritmo intestinal pueden aparecer en situaciones muy diferentes:

  • Síndrome del Intestino Irritable (SII).
  • Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO).
  • Intolerancia a la lactosa.
  • Enfermedad celíaca.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Alteraciones del tránsito intestinal.
  • Incluso algunas enfermedades orgánicas que requieren un estudio más amplio.

Por eso ningún síntoma, por sí solo, permite establecer un diagnóstico.

¿Qué es el síndrome del intestino irritable?

El síndrome del intestino irritable es uno de los trastornos digestivos funcionales más frecuentes.

Se caracteriza por la presencia de dolor abdominal recurrente asociado a cambios en las deposiciones, ya sea diarrea, estreñimiento o una combinación de ambos.

En muchas personas los síntomas fluctúan.

Hay épocas en las que prácticamente desaparecen y otras en las que vuelven con intensidad.

Sabemos que intervienen múltiples factores: la sensibilidad del intestino, la motilidad, la comunicación entre el cerebro y el aparato digestivo, la microbiota y otros mecanismos que todavía continúan investigándose.

No existe una única causa.

Y precisamente por eso el tratamiento suele ser individualizado.

¿Y qué es realmente el SIBO?

El SIBO corresponde a las siglas en inglés de Small Intestinal Bacterial Overgrowth, o sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado.

En esta situación se produce un aumento anormal de bacterias en una zona donde normalmente su cantidad es mucho menor que en el colon.

Ese desequilibrio puede favorecer síntomas como:

  • hinchazón
  • gases
  • dolor abdominal
  • diarrea
  • sensación de plenitud tras las comidas

Sin embargo, aquí aparece uno de los mensajes más importantes.

No toda persona con gases tiene SIBO.

Y tampoco todas las personas con SII presentan un SIBO.

¿Por qué se confunden tanto?

Porque comparten muchos síntomas.

De hecho, incluso para el especialista, la historia clínica resulta mucho más importante que una lista de síntomas aislados.

Lo que realmente ayuda a orientar el diagnóstico son preguntas como:

  • ¿Cuándo empezaron las molestias?
  • ¿Cómo evolucionan?
  • ¿Qué relación tienen con las comidas?
  • ¿Hay pérdida de peso?
  • ¿Existen antecedentes familiares?
  • ¿Qué tratamientos se han probado?
  • ¿Existen síntomas de alarma?

Cada respuesta aporta información.

Mucho más que intentar encontrar un diagnóstico en Internet.

El riesgo del autodiagnóstico

En los últimos años el término SIBO ha alcanzado una enorme popularidad.

Esto ha tenido una consecuencia positiva: muchas personas conocen mejor que existen diferentes causas de hinchazón abdominal.

Pero también ha generado un problema.

Cada vez es más frecuente que cualquier molestia digestiva se atribuya directamente a un SIBO.

En ocasiones se eliminan numerosos alimentos, se realizan dietas muy restrictivas o se inician tratamientos sin haber confirmado realmente el diagnóstico.

Una alimentación innecesariamente limitada puede deteriorar la calidad de vida e incluso favorecer déficits nutricionales.

Por eso el primer paso nunca debería ser eliminar alimentos.

El primer paso es comprender qué está ocurriendo.

Cuando todas las pruebas son normales… también puede haber una explicación

Una de las situaciones que más desconcierta a los pacientes es escuchar:

«La colonoscopia es normal.»

«La gastroscopia también.»

Lejos de ser una mala noticia, esto significa que se han descartado muchas enfermedades importantes.

A partir de ese momento el especialista puede valorar otros trastornos funcionales o alteraciones como el SII, el SIBO o determinadas intolerancias, siempre dentro de un contexto clínico completo.

En medicina, un resultado normal también aporta información muy valiosa.

El objetivo no es poner una etiqueta

Muchas personas buscan un nombre para sus síntomas.

Es comprensible.

Pero el verdadero objetivo no es etiquetar una enfermedad.

Es entender qué está ocurriendo para elegir el tratamiento más adecuado.

Dos pacientes con síntomas muy parecidos pueden necesitar estrategias completamente diferentes.

Por eso un buen diagnóstico continúa siendo la mejor herramienta terapéutica.

En Alberdi Aparato Digestivo

Cada paciente tiene una historia distinta.

Por eso, antes de solicitar pruebas o plantear tratamientos, dedicamos tiempo a escuchar.

Comprender cómo empezaron los síntomas, qué impacto tienen en la vida diaria y qué estudios se han realizado previamente nos permite orientar el diagnóstico con mayor precisión.

Porque tratar un SIBO como si fuera un colon irritable —o al contrario— rara vez ofrece buenos resultados.

Y porque detrás de cada síntoma siempre hay una persona, no una etiqueta.

Lo importante

La hinchazón, los gases o el dolor abdominal pueden deberse a diferentes causas.

El síndrome del intestino irritable y el SIBO comparten muchos síntomas, pero no son lo mismo.

Por eso evitar el autodiagnóstico y realizar una valoración médica individualizada es el camino más seguro para encontrar la causa del problema y elegir el tratamiento adecuado.

Fuentes científicas

 

Sociedad Española de Patología Digestiva

Fundación Española del Aparato Digestivo

American College of Gastroenterology

United European Gastroenterology 

Rome Foundation

Preguntas frecuentes ¿Colón irritable o SIBO?

Los síntomas pueden ser muy parecidos. La diferencia no puede establecerse únicamente por la presencia de gases o hinchazón. Es necesaria una valoración clínica y, cuando está indicado, pruebas complementarias.

No. La hinchazón abdominal puede deberse a múltiples causas, entre ellas el síndrome del intestino irritable, intolerancias alimentarias, estreñimiento, alteraciones funcionales o enfermedades digestivas que requieren un estudio específico.

Sí. En algunos pacientes ambas situaciones pueden coexistir. Por eso el diagnóstico debe realizarse de forma individualizada y no basarse únicamente en los síntomas.

Cuando los síntomas persisten durante varias semanas, afectan a tu calidad de vida o se acompañan de pérdida de peso, sangre en las heces, anemia, fiebre o dolor intenso.

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