Colon irritable: cuando tu intestino funciona… pero no te deja vivir en paz
El síndrome de intestino irritable (SII) es una de las razones más frecuentes de consulta digestiva. Y también una de las más incomprendidas. Porque no “se ve” como una úlcera, no “sale” como una infección… y a veces se reduce a un “son nervios”.
No. El colon irritable es un trastorno real, con mecanismos conocidos y opciones de tratamiento. La buena noticia es que, con un plan bien diseñado, se puede mejorar mucho.
Qué es el SII (y qué no es)
El SII es un trastorno funcional del intestino en el que aparecen síntomas como:
- dolor abdominal recurrente
- distensión y gases
- cambios en el ritmo intestinal (diarrea, estreñimiento o alternancia)
- urgencia, sensación de evacuación incompleta
No es una enfermedad “imaginaria”. No es que “todo esté perfecto”. Es que el problema suele estar en la función: sensibilidad, motilidad, microbiota, comunicación intestino-cerebro.
Por qué duele si “no hay lesión”
Dos conceptos explican mucho:
1) Hipersensibilidad visceral
Tu intestino puede sentir como dolor algo que en otras personas sería solo “movimiento” o “gas”.
No es dramatismo: es una sensibilidad aumentada.
2) Motilidad alterada
A veces el intestino se mueve demasiado rápido (diarrea), a veces demasiado lento (estreñimiento), a veces en modo montaña rusa.
Y encima, la fermentación de ciertos alimentos puede aumentar gases y distensión.
Causas y desencadenantes: lo que suele estar detrás
El SII no suele tener una única causa. Es un puzle con piezas como:
- antecedentes de gastroenteritis (SII post-infeccioso)
- disbiosis/microbiota alterada
- estrés sostenido y mal sueño como amplificadores
- dieta alta en fermentables en personas sensibles
- sedentarismo
- antibióticos repetidos
- factores hormonales (muchas mujeres notan relación con ciclo)
Ojo: que el estrés influya no significa que sea “solo psicológico”. Significa que el sistema nervioso y el intestino están conectados.
SII y comida: por qué parece que “todo me sienta mal”
En el SII, el intestino puede reaccionar a:
- FODMAPs (fermentables)
- grandes cantidades de grasa
- comidas muy copiosas
- alcohol
- cafeína en algunas personas
- edulcorantes/polioles
Pero el error es convertir la dieta en castigo. El objetivo no es comer con miedo, sino encontrar tu combinación de tolerancia.
Tipos de SII (importa para tratarlo)
- SII-D: predomina diarrea
- SII-E: predomina estreñimiento
- SII-M: mixto
- SII no clasificado
El tratamiento cambia si el problema principal es diarrea, estreñimiento o dolor.
Cuándo hay que estudiar más (banderas rojas)
Esto es clave. Si hay alguno de estos signos, hay que profundizar:
- sangre en heces
- anemia
- pérdida de peso involuntaria
- fiebre
- diarrea nocturna
- inicio reciente en edades más avanzadas sin historia previa
- antecedentes familiares de enfermedad inflamatoria intestinal o cáncer colorrectal (según contexto)
El colon irritable se diagnostica con criterio, no por descarte infinito, pero sí requiere asegurarnos de que no hay algo orgánico detrás cuando aparecen señales de alarma.
Tratamiento actual: un plan por capas
El enfoque que mejor funciona suele combinar:
1) Educación y mapa de síntomas
Entender tu patrón reduce ansiedad y evita soluciones aleatorias.
¿Qué dispara? ¿Qué alivia? ¿Qué se repite?
2) Dieta con estrategia
- Ajustes básicos: regularidad, comer más lento, hidratarse, reducir ultraprocesados.
- En casos seleccionados: FODMAPs en fases, idealmente guiado (reducción temporal + reintroducción).
- Fibra: útil en estreñimiento, pero hay que elegir bien el tipo y la dosis.
3) Manejo del dolor y espasmo
Según el caso, se usan antiespasmódicos o moduladores del dolor intestinal bajo supervisión médica.
4) Microbiota: probióticos
No cualquier probiótico vale para todo. En SII se valoran cepas específicas y ensayos controlados en el tiempo. Si no ayuda, se retira.
5) Estilo de vida
- actividad física
- higiene del sueño
- manejo del estrés (cuando es amplificador)
- terapia psicológica enfocada (cuando el eje intestino-cerebro está muy activado)
La idea es: si el intestino está hiperreactivo, tu sistema nervioso es parte del tratamiento, igual que la dieta.
Lo que NO funciona (o funciona poco y desgasta mucho)
- saltar de dieta en dieta sin reintroducción
- eliminar grupos enteros “para siempre”
- vivir a base de “solo arroz y pollo”
- buscar el culpable único (gluten, lactosa, tomate…) cuando el patrón es funcional
- automedicarte con laxantes o antidiarreicos de forma crónica sin seguimiento
Objetivo realista
El objetivo no es un intestino “perfecto”.
El objetivo es que el intestino deje de dirigir tu vida: menos dolor, menos urgencia, menos distensión, más previsibilidad.
En Alberdi: diagnóstico claro + plan que se sostenga
Si sospechas SII, trabajamos con dos prioridades:
- descartar lo que hay que descartar (cuando toca)
- diseñar un plan individual: dieta, hábitos, tratamiento y seguimiento
Si llevas meses con dolor, gases y cambios de ritmo intestinal, pide valoración. No tienes que acostumbrarte a vivir así.
Nota: Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica.
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