"Me duele aquí"
Es lo primero que dice casi cualquier paciente señalando una parte del abdomen.
Pero la localización importa mucho más de lo que parece. No es lo mismo que duela la parte alta derecha que el bajo vientre o el lado izquierdo.
Cada zona nos orienta hacia órganos distintos y causas diferentes.
Si alguna vez has buscado:
- “dolor lado derecho abdomen”
- “dolor boca del estómago”
- “dolor bajo vientre mujer”
- “dolor debajo de las costillas”
Este artículo es para ti.
Dolor en la parte superior derecha del abdomen
Aquí se encuentra el hígado y la vesícula biliar. Un dolor en esta zona, sobre todo si aparece después de comidas copiosas o grasas, puede estar relacionado con:
- Cólico biliar.
- Inflamación de la vesícula.
- Problemas en la vía biliar.
- Alteraciones hepáticas.
Suele ser un dolor que puede irradiarse hacia la espalda o el hombro derecho.
Si se acompaña de fiebre, vómitos o color amarillento en la piel, requiere valoración urgente.
Dolor en la “boca del estómago” (epigastrio)
Es una de las consultas más habituales. Cuando el dolor se localiza justo debajo del esternón puede deberse a:
- Gastritis.
- Reflujo gastroesofágico.
- Úlcera.
- Infección por Helicobacter pylori.
A veces se describe como ardor o presión. Si el dolor es persistente, se repite durante semanas o se asocia a anemia, puede estar indicada una gastroscopia para estudiar directamente el estómago.
Dolor en la parte inferior derecha
En esta zona se encuentra el apéndice y parte del colon.
Un dolor agudo, intenso y progresivo en el lado inferior derecho puede indicar apendicitis. Pero también puede estar relacionado con:
- Colon irritable.
- Enfermedad inflamatoria intestinal.
- Infecciones intestinales.
- Problemas ginecológicos en mujeres.
Cuando el dolor es brusco y empeora al moverse, no debe retrasarse la consulta.
Dolor en el lado izquierdo del abdomen
El colon descendente y los divertículos suelen dar síntomas aquí.
En personas mayores de 50 años, un dolor en esta zona acompañado de cambios en el ritmo intestinal puede estar relacionado con:
- Diverticulitis.
- Inflamación del colon.
- Trastornos funcionales.
En estos casos, una colonoscopia puede ayudar a aclarar el diagnóstico.
Dolor difuso con hinchazón
Cuando el dolor no está en un punto concreto y se acompaña de distensión abdominal o gases, suele relacionarse con:
- Síndrome del intestino irritable.
- SIBO (sobrecrecimiento bacteriano).
- Intolerancias alimentarias.
- Alteraciones del tránsito.
Muchas personas conviven años con este tipo de molestias pensando que es “normal”. No siempre lo es.
¿Cuándo hay que preocuparse?
Debes consultar si el dolor abdominal:
- Persiste más de unas semanas.
- Te despierta por la noche.
- Se acompaña de pérdida de peso.
- Aparece sangre en las heces.
- Se asocia a anemia.
- Es intenso y repentino.
No todos los dolores requieren una prueba invasiva. Pero algunos sí necesitan estudio.
¿Qué papel tiene la endoscopia en el dolor abdominal?
La endoscopia digestiva (gastroscopia o colonoscopia) permite:
- Ver directamente la mucosa.
- Detectar lesiones que no aparecen en una ecografía.
- Tomar biopsias.
- Identificar causas inflamatorias o precancerosas.
No se indica en todos los casos. Pero cuando está justificada, aporta un diagnóstico claro. Y eso cambia la tranquilidad del paciente.
Lo importante
El dolor abdominal es un síntoma, no un diagnóstico.
La localización orienta. La duración importa. Los síntomas asociados marcan la diferencia.
Buscar en internet puede generar más ansiedad que respuestas. Interpretar el dolor con criterio médico evita retrasos innecesarios.
👉 Si tienes dolor abdominal persistente, solicita una valoración especializada y evita normalizar lo que tu cuerpo está intentando decirte.
Preguntas frecuentes sobre el dolor abdominal
La mayoría de los dolores abdominales no son graves. Sin embargo, debes consultar si el dolor es intenso, persistente, aparece de forma brusca o se acompaña de síntomas como fiebre, pérdida de peso, vómitos continuos o sangre en las heces.
Un dolor que cambia tu rutina o te despierta por la noche merece valoración médica.
Sí. El eje intestino-cerebro influye directamente en la motilidad y sensibilidad digestiva. El estrés puede aumentar la percepción del dolor o provocar síntomas como hinchazón y diarrea.
Sin embargo, antes de atribuirlo solo a “nervios”, es importante descartar causas digestivas reales.
No. La endoscopia no es necesaria en todos los casos.
Se indica cuando existen signos de alarma, edad de riesgo, antecedentes familiares o síntomas persistentes que no mejoran con tratamiento inicial.
La decisión debe basarse en criterio médico, no en el miedo.
No debería normalizarse. Muchas personas conviven con molestias crónicas pensando que es algo habitual. Pero el dolor recurrente puede estar relacionado con trastornos funcionales como el síndrome del intestino irritable, SIBO o incluso enfermedades inflamatorias.
Cuando el dolor se repite, merece un estudio adecuado.
Si tienes dolor abdominal persistente, solicita una valoración especializada
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