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Cómo cuidar tu hígado en Navidad: guía digestiva para disfrutar sin remordimientos

“Cómo cuidar tu hígado en Navidad: guía digestiva para disfrutar sin remordimientos”

La Navidad tiene ese poder de moverlo todo: las emociones, los encuentros, los recuerdos… y también el metabolismo

Es una época preciosa, pero al mismo tiempo llena de excesos: comidas más copiosas, cenas más tardías, dulces que aparecen sin buscar y copas que se multiplican sin darnos cuenta.

Y aunque solemos pensar en el estómago cuando hablamos de digestiones pesadas, hay un gran protagonista silencioso que lo vive todo desde la primera fila: el hígado.

El hígado es uno de los órganos más importantes de tu cuerpo. Trabaja sin descanso, filtra toxinas, procesa grasas, gestiona el azúcar en sangre y participa en más de 500 funciones vitales. En Navidad, se enfrenta a uno de sus mayores desafíos del año. Pero con pequeñas decisiones, puedes protegerlo, aliviarlo y permitirle seguir funcionando sin sobrecargarse.

En Alberdi Aparato Digestivo vemos cada enero un patrón que se repite: pacientes con malestar, cansancio, sensación de hinchazón, digestiones ralentizadas e incluso alteraciones analíticas que se podrían haber evitado con prevención. Por eso, este artículo quiere ser una guía práctica para ayudarte a disfrutar de la Navidad sin poner en riesgo tu salud hepática ni digestiva.

1. ¿Por qué el hígado sufre más en Navidad?

El hígado es un órgano “meticuloso”: le gustan la estabilidad, la moderación y los ritmos regulares. Pero en Navidad ocurre justo lo contrario.

Lo que más le afecta:

  • Alcohol: incluso pequeñas cantidades suponen un esfuerzo extra.
  • Comidas grasas: foie, embutidos, fritos, salsas, quesos curados. Azúcares simples: turrones, polvorones, roscones, postres.
  • Exceso de comidas al día: aperitivo, comida, café, merienda, cena.

Todo esto hace que el hígado tenga que:

  • Metabolizar más toxinas.
  • Procesar más grasa de la habitual.
  • Regular picos de azúcar constantes.

Ese “trabajo extra” produce inflamación, retención de líquidos, sensación de pesadez e incluso empeoramiento del hígado graso, una condición muy común entre la población adulta.

2. Alcohol: el enemigo silencioso

No hace falta beber mucho para que el hígado lo note. El alcohol es tóxico para el hepatocito (la célula hepática) desde la primera copa.

¿Qué pasa cuando bebes alcohol?

  • El hígado detiene otras funciones para priorizar su metabolización.
  • Aumenta la inflamación hepática.
  • Se acumula más grasa en el hígado.
  • Se producen compuestos que alteran la microbiota y la digestión.

Consejo práctico Alberdi: Si vas a beber, alterna siempre con agua, evita mezclar bebidas y prioriza cantidades pequeñas. No bebas dos días seguidos.

 3. Cómo estructurar tus comidas navideñas para no sobrecargar el hígado

La clave es la moderación. No necesitas renunciar a nada, solo equilibrar.

Reglas sencillas:

  • Evita llegar con hambre a la comida.
  • Prioriza proteínas magras: pescado, pavo, pollo.
  • Añade siempre vegetales, aunque el menú no los incluya.
  • Reduce fritos, rebozados y salsas pesadas.
  • Toma fruta fresca antes del postre.
  • Controla las raciones: la Navidad no es una carrera de fondo.
  •  

Consejo Alberdi: Si puedes elegir un plato, elige el que te haga sentir ligero después.

4. ¿Y los dulces? ¿Es mejor evitarlos del todo?

No. Prohibir solo genera deseo.

Pero sí conviene elegir cuándo y cuánto.

  • Elige un dulce por comida, no varios.
  • Evita el picoteo continuo.
  • Prefiere turrón de almendra frente a dulces industriales.
  • No combines azúcar + alcohol + grasas en la misma comida (el hígado lo sufre).

5. Movimiento: el mejor regalo que puedes hacerle a tu hígado

Caminar después de comer 15-20 minutos ayuda a:

  • Activar el metabolismo.
  • Mejorar la digestión.
  • Reducir picos de glucosa.
  • Facilitar la función hepática.

No necesitas ir al gimnasio: solo evitar sentarte durante horas tras una comida abundante.

6. Señales de alerta de un hígado sobrecargado

Muchas personas llegan a enero con síntomas que normalizan:

  • Cansancio extremo
  • Retención de líquidos
  • Digestiones lentas Acidez o reflujo
  • Sensación de hinchazón
  • Náuseas después de comidas grasas
  • Color amarillento en la piel (en casos severos)

Si te pasa, no lo dejes pasar. El hígado no duele hasta fases avanzadas.

7. ¿Cuándo consultar con un especialista?

En Alberdi recomendamos una revisión hepática a:

  • Personas con sobrepeso u obesidad
  • Pacientes con hígado graso diagnosticado
  • Quienes consumen alcohol regularmente
  • Personas con antecedentes familiares
  • Quienes presentan síntomas persistentes después de las fiestas

Una ecografía, una analítica y un estudio nutricional pueden evitar complicaciones mayores.

La Navidad está para disfrutarla, no para sufrirla.

El hígado puede con mucho… pero no con todo. Con pequeños gestos, puedes proteger tu salud sin renunciar a lo que te gusta. En Alberdi somos especialistas en cuidado digestivo y hepático. Si te preocupa tu bienestar o notas molestias, estamos aquí para ayudarte.

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En Alberdi Aparato Digestivo te ayudamos a tomar decisiones informadas y a cuidar la salud digestiva de toda tu familia, desde el primer día.

Tu salud digestiva también merece vacaciones sin sobresaltos.

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